
No espero complacer a todo el mundo, he aceptado que es algo, sencillamente, imposible, y he decidido que si para gustarle a todos debo dejar de ser fiel a mí mismo, aunque solo sea un instante, prefiero correr el riesgo de no gustarle a nadie.
Me he alejado de lo que no me hacía feliz, he vaciado mi mochila, me he desprendido de las rémoras que no me dejaban avanzar, y he comenzado a andar mi camino ligero de ese equipaje que, sin darme cuenta, tanto daño me hacía. Me he despedido de quien debía hacerlo, y no he vuelto a mirar atrás.
Soy libre para decidir quién quiero que forme parte de mi vida.... y sobre todo, quién no. Estoy aprendiendo a amar todos y cada uno de mis defectos, y lo más importante: a no olvidarme jamás de estar orgulloso de mis virtudes.
Cuando aprendes que no vas a caerle bien a todos y que jamàs todos a apreciarte, entonces podès darte por una persona madura
ResponderEliminarBien por desechar esa mochila inutil
Adelante!!!!!
Mucho tiempo sin pasar por aquí, pero sigue usted en forma compañero... ¡¡ Un abrazo !!
ResponderEliminarNo habia visto esta entrada.Un beso!💙
ResponderEliminarESo es autoestima. Un abrazo. carlos
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