quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa...
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...Aviso...
...estarías equivocad@ si vinieses aquí buscando un blog de fotografía profesional... ...bienvenid@ si lo que deseas ver es un blog de fotografía pasional...
Tiene alma de poeta, de soñador.
Alma de contador de historias,
de caballero de otra época, de trovador.
Quizá es un músico...
Quizá un pintor...
Lleva guardado un tesoro en su alma de viajero
y transita vagabundo, por este loco mundo...
Le cuenta a los cuatro vientos su pasión desesperada,
quiere entender y comprender, lo que los hombres vinimos aquí a hacer...
Busca respuestas y encuentra dudas...
Busca verdades y encuentra mezquindades...
Busca comprender el misterio del amor, de la pasión, pero no logra entender...
Sueña con el mar, se deja acunar y llega la inspiración.
Sueña que toca el sol y siente su calor y habla de amor.
El poeta, hombre de bien que vino para aprender...
Amaneció el día cubierto de niebla, cubierto de pena. Lloraba el cielo y humedecía el asfalto de las solitarias calles.
El gris plomizo inundaba la ciudad, el mar se estrellaba contra las rocas levantando blanca espuma apenas visible desde la playa.
El faro lanzaba su monótono aviso, rompiendo el silencio, para llegar hasta los barcos perdidos que se acercaban, peligrosamente, hacia la costa. -Él recordaba... de sus ojos cansados brotaron lágrimas que surcaron las mejillas. Una tarde volvió, al descubrir que sus cabellos comenzaban a platear y encontrarse delante del espejo unos ojos cansados vacíos y añorantes, sintió la necesidad apremiante de regresar.
Volvió solo, sin apenas equipaje, sin hacer ruido. Vacía el alma y el corazón cargado de pena.
Transcurrían los días apacibles. Paseaba por la playa cada atardecer, viendo ocultarse el sol y llamándola.
El alma se llenó de paz y el corazón dejo de sangrar.
Las rosas florecían, los campos vestían de verde, el mar murmuraba en la playa. Tomó arena en sus manos dejándola escapar lentamente por los dedos, granos de oro, gotas de tiempo...
Levanto la vista y la vio. Sus ojos volvieron a encontrarse, renació el amor. Juntaron sus manos fundieron sus cuerpos en un abrazo.
Logró la plenitud tanto tiempo ansiada. Supo qué era la felicidad. Aquel día comenzó a vivir.
Y al vivir murió.
Y fueron amantes en la eternidad, el sol rojizo del atardecer se abrió para ellos, el mar entonó el himno nupcial. En la arena grabada sus huellas que el agua borró.
Al llegar la noche y salir la luna, un camino de plata se abrió. El suave murmullo del viento, las olas al llegar a la playa, las aguas del mar meciéndose formaron la melodía del AMOR ETERNO. Del amor más allá de la vida, del amor en la muerte. De la muerte como vida.
Los amantes se fundieron en la blanca espuma, en el mar negro roto por un camino de plata. El horizonte se acercó a ellos. Una barca de corales les sirvió de lecho. Y así vestidos de agua, adornados de luna con sueños de helecho durmieron el amor eterno.
En el faro, un anciano farero rezando al mar la plegaria rota del corazón cansado, sintió la felicidad de los amantes, mil lanzas traspansado su cuerpo.
Gritó a las estrellas. Sintió la soledad infinita. Lloró en silencio. El alma rota imploró. Un coro de ángeles se llevó al farero.
Murió de soledad profunda. Murió por no tener un AMOR ETERNO.
Desde las estrellas, en las noches apacibles de luna llena, escucha la canción de los amantes muertos, sonríe y espera, espera nacer para morir de nuevo.
Mientras... escucho el mar que va y viene.
A veces solo parece que viene...
De vez en cuando, una ola mayor que las otras hace más ruido que las demás al llegar a la orilla, y en su retroceso los cantos y piedras que arrastra la resaca suenan a... no me sale la palabra!...
¿cómo llamarías al sonido de las piedras cuando retroceden?
Escríbeme y cuéntamelo...
Cuéntamelo de esa manera tan tuya, colocando las palabras como gemas preciosas, una tras otras, íntimas, sin estorbarse...
Cuéntamelo a tu manera, ya sabes de lo que hablo...
SER HUMILDE
Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva, y después de un pequeño silencio me preguntó: además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?
Agudicé mis oídos, y algunos segundos después le respondí: estoy escuchando el ruido de una carreta.
Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?
Entonces mi padre respondió: es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.
Me convertí en adulto, y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace".
La humildad consiste en callar nuestras virtudes, y permitirle a los demás descubrirlas.
Y recuerden que existen personas tan pobres, que lo único que tienen es dinero.
Y nadie está mas vacío.....
que aquel que está lleno de sí mismo...
Que nadie arrincone tus ansias de felicidad...
Tu sentido del humor...
Tus anhelos y deseos no pueden ser leña de tropiezos ajenos...
Exijo que cada noche al cerrar tus ojos te abrigues con las ilusiones y proyectos de ese dia...
Desoye lo sensanto y vuela niña!!! Porque nadie sabe mejor que tu el maravilloso sonido de tus alas abiertas.
Te anulo todo llanto que no sea de alegría!!!
Asi...sumando ganancias y restando importancia. Todo es relativo y lo abstracto agota.
Me empiezas a pintar tu vida de colores intensos aunque rompas la punta.
Quien no sienta esos matices puede sucumbir con el lápiz intacto y sus días archivados ordenadamente para un inventario absurdo.
No mires atrás, no te lamentes, se valiente e incluso permite equivocarte.
Mímate!!! Mucho!!!
Vive desde el despertar como si fueses a morir esta noche!!! Te prohíbo no soñar, te quedó claro?
Y como seguro que nadie te quiere como te quiero yo... te exijo ser feliz desde este instante!
...incluso... sin convencer a nadie!!!...
Yo amé, con perdón.
Amé por encima de todas las cosas, que es,
permítanme que les diga,
de la única forma en que se puede amar.
Yo viví
en un cálido regazo del amor,
protegido bajo su techo,
comiendo de su misma mano,
aprendiendo el fuego hasta verlo arder,
hasta quemarnos.
Compartí su sudor
y ascendí en su alegría de peldaño en peldaño.
Es decir: de dos en dos.
¿Sabéis qué?
Yo tampoco creía en la magia hasta que la vi.
A ella.
Irradiándola, desprendiéndola,
descontrolando el tiempo
y cargándose con un gesto cualquier rutina impuesta,
criando una primavera en cada estación.
Solo querría decirles eso.
Decirles: yo tuve un reino y lo llamé hogar.
Y fue tan inmenso como el más pequeño de los detalles.
Una puta barbaridad.
Así debía de ser mi cuento.
Sin embargo, escribo desde el dolor aquel
en que solíamos gritar que todo acaba mal
porque si no, no acabaría.
Así fue
que todo se llenó de distancia
y de sangre,
todo se ensució de grietas y pudriéndo-
se pasó como una enfermedad
por delante nuestro,
un olvido por encima de nosotros
paseándose
jodiéndonos,
diciéndonos adiós.
A Dios reclamadle.
Estas son mis ruinas y esta es mi voz.
Un paseo con vistas a los escombros.
Si veis al amor por ahí, solo decidle que lo siento.
Que el frío se ha hecho ciudad
y yo, solo, he aprendido a quemarme.
Que la poesía pague los destrozos
y su recuerdo sea mi única migaja de calor.
Esta es la historia de un derrumbamiento.
El infierno hecho paisaje.
Mi baile nupcial sobre el lodo.
Un invierno sin sol...
...Te digo adiós y acaso te quiero todavía.
Quizá no ha de olvidarte pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos. Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... No sé si te amé poco.
Pero si sé que nunca volveré a amar así. Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé. Te digo adiós, y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mi...
Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti. José Ángel Buesa
...jamás hay que embarcarse en la oscuridad o sin la luz de un faro especial para la niebla... ...un alma gris no ve por culpa de la bruma y encallará por la imbecilidad de su torpeza... ...nada hay como la confianza o la fe en la experiencia de un viejo zorro de mar... ...al alma siempre hay que enseñarle a marinar, para que en la desgracia de un naufragio el pánico no la hunda en el siniestro y pueda bracear hasta salvar la vida...h.cediel...
''Te doy mi palabra'' No hay una expresión mas bella y rica simbólicamente para afirmar un compromiso de persona a persona... aceptando el riesgo y la ingenuidad a la nostalgia. Por ser mas contundente y breve es mas creíble incluso que ''te lo juro por mi honor'' o la sentimental ''te lo juro por mis hijos''. Todos podemos dar nuestra palabra como un bien precioso y todos pueden recibirla. La TRAICIÓN a la palabra dada es la madre de todas las traiciones. Gestualmente la palabra dada viene acompañada de un apretón de manos o un beso sellado. Recordemos que ya cuando nuestros abuelos daban su palabra, ya fuera por una convicción o por una deuda material, ese DON tenia mas fuerza que un contrato escrito.
No solo palabras sino hechos que demuestren aquello de ''mi palabra es una escritura''.
Ten la suavidad de la brisa, la fuerza de la ola, el enigma y misterio de las profundidades del mar, la sabiduría de Neptuno. Que tu alma sea cual playa virgen llena de vida y alegría, pero sobretodo que conserve la claridad y la paz